
La hipertensión pulmonar es el aumento de la presión en los vasos sanguíneos (arterias) que transportan la sangre desde el corazón a los pulmones. Estas arterias se estrechan, se vuelven más gruesas y menos flexibles. Debido a esto, el flujo de sangre que llega a los pulmones disminuye, lo que causa un mayor esfuerzo del corazón para bombearla.
Principales causas de la hipertensión pulmonar
- Hipertensión arterial pulmonar (Grupo 1): Puede ser de origen desconocido, hereditaria o inducida por el uso de ciertos medicamentos o toxinas. También se asocia a enfermedades del tejido conectivo (como el lupus o la esclerodermia) y a cardiopatías congénitas (defectos del corazón presentes desde el nacimiento).
- Enfermedades cardíacas: Es una de las causas más comunes y ocurre cuando existen problemas en el lado izquierdo del corazón, como insuficiencia cardíaca o enfermedades de las válvulas cardíacas.
- Enfermedades pulmonares e hipoxia (niveles bajos de oxígeno): Condiciones como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), la fibrosis pulmonar o la apnea del sueño (trastorno donde la respiración se interrumpe durante el sueño) pueden generar esta afección.
- Tromboembolismo crónico: Se produce por la presencia de coágulos sanguíneos persistentes en los pulmones que obstruyen las arterias.
- Otras condiciones médicas: Factores como la infección por VIH, enfermedades del hígado (hipertensión portal) y trastornos metabólicos también están relacionados.
Factores de Riesgo
Existen ciertos elementos que aumentan la probabilidad de desarrollar esta enfermedad:
- Estilo de vida: El tabaquismo y el consumo de drogas ilícitas como la cocaína o las metanfetaminas.
- Entorno: Vivir a grandes altitudes (más de 2,400 metros sobre el nivel del mar).
- Genética: Antecedentes familiares de hipertensión pulmonar o de coágulos sanguíneos.
Los síntomas de la hipertensión pulmonar incluyen
- Cansancio
- Ahogo
- Hinchazón de los pies, piernas y abdomen
- Pérdida del apetito y la consecuente pérdida de peso
- Desmayos
Tratamiento
El tratamiento con medicamentos y terapias lo define el médico tratante, y dependerá de la condición clínica del paciente una vez que se hayan tomado las pruebas necesarias. La red de apoyo en el hogar, el acceso a los servicios de salud y la entrega de los medicamentos también influyen en el tratamiento. Es importante lograr un diagnóstico oportuno, recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
¿Cuándo debo acudir al médico?
Algunos de los síntomas que pueden indicar una condición subyacente y que deben ser evaluados por un profesional de la salud incluyen:
- Dificultad para respirar (disnea): Especialmente al realizar ejercicio o actividades físicas.
- Cansancio o fatiga: Una sensación de agotamiento inusual.
- Dolor en el pecho.
- Mareos o síncope (desmayo): Especialmente durante el esfuerzo.
- Edema (hinchazón): Principalmente en los tobillos o las piernas.