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Menos pantallas, Mas juguetes para los niños

30 abril 2026

Menos pantallas, Mas juguetes para los niños
MENOS PANTALLAS MAS JUGUETES

Importancia del juego y la interacción social en el desarrollo integral infantil, frente al uso creciente de pantallas. El estímulo que ofrece el adulto marca la diferencia en el desarrollo comunicativo, emocional, social y cognitivo de los niños.

Como profesionales de la salud, ¿cuál es su visión frente al cambio en las nuevas generaciones de manera especial en relación con el acceso a pantallas?

La experiencia de trabajar en un contexto de salud, específicamente en la consulta pediátrica, permite evidenciar el innegable cambio en la dinámica de comportamiento y pautas sociales por parte de los niños y sus familias, así como el alto impacto que el uso de las pantallas genera en el desarrollo infantil tanto a nivel cognitivo como comunicativo, emocional y social.

¿Cómo esperar algo diferente en los niños si los adultos responsables de ellos ofrecen un modelo inadecuado y adicionalmente no ofrecen alternativas distintas?

En la sala de espera de la consulta externa vemos las familias aguardando la atención de un especialista y cada uno, incluidos los niños, cuenta con un dispositivo electrónico en sus manos. No es poco frecuente observar a un adulto sosteniendo un teléfono celular frente al rostro de un bebé recostado en su coche. Se escuchan melodías infantiles y se aprecian los cambios constantes de imagen.

De otra parte, se encuentra un escenario distinto: un padre o madre atento al juego de su hijo que corre ruidosamente en búsqueda de otro niño hasta conformar incluso pequeños grupos de juego, alrededor de un juguete que ha traído alguno de su casa. En el fondo de la sala, una madre con su hijo en brazos, le habla mientras lo lacta y en la pequeña mesa infantil, algunos pequeños comparten con agrado mientras colorean sus libros infantiles.


El contexto físico es el mismo. Lo que marca la diferencia es definitivamente el estímulo ofrecido por el adulto.

Sin el fin de generar una censura radical frente al uso de pantallas, pretendemos incentivar la reflexión al respecto y rescatar la pertinencia de una adecuada interacción social y del uso de juguetes para el desarrollo de habilidades y destrezas en los niños.

¿Qué consecuencias se aprecian a partir del incremento en el uso de pantallas?

La experiencia vivida en años recientes a raíz de la pandemia por Covid 19 y la inminente necesidad de acceso a pantallas especialmente para favorecer procesos educativos, generó la instauración de patrones de comportamiento que se han perpetuado más allá de su pertinencia, en decremento de actividades favorecedoras del desarrollo físico, comunicativo, emocional y social en los niños.

Ante el importante incremento en el índice de consulta tanto en fonoaudiología como en neurología, psicología infantil y terapia ocupacional por alteraciones en el lenguaje, la comunicación, la atención y la conducta (aumento en agresividad, pataletas, baja tolerancia a la frustración, aislamiento social, baja empatía), se aprecia como factor común la alta exposición a pantallas, contenido violento en videojuegos y programas de televisión lo cual puede desensibilizar a los niños ante la violencia y aumentar la presentación de comportamientos agresivos.


El incremento en la exposición a pantallas se ha relacionado directamente con dificultades en el desarrollo de capacidades comunicativas y de adaptación social. Según se refiere en Front Hild Psiquiatry, 2024, el uso excesivo y compulsivo de medios digitales interfiere con el desarrollo de las actividades diarias, las relaciones sociales y el bienestar psico social, apreciándose claros síntomas de abstinencia cuando cesa la exposición e incapacidad para controlar el uso de pantallas. Así mismo se aprecia que, en niños pequeños, situaciones impactantes generan respuestas biológicas que pueden inducir la activación de sistemas hormonales implicados en la respuesta al estrés, al igual que cambios en los tipos de reacción en zonas cerebrales que se encargan del procesamiento de las emociones, regulación del estado de ánimo, recuerdo y conciencia de dichas emociones y que eventualmente pueden afectar la atención y la activación neurológica.

Si dichas situaciones se perpetúan, llevan a un estado de perturbación o estrés crónico que a su vez genera dificultades de salud claramente conocidas como sobrepeso, dificultades en la regulación de niveles de azúcar y colesterol, fallas inmunológicas, trastornos de sueño e incluso cambios estructurales (como pérdida del tamaño) en zonas cerebrales directamente implicadas en la memoria y el aprendizaje.

Las consecuencias de dicha exposición a situaciones impactantes a temprana edad van incluso más allá, demostrándose que pueden inducir cambios en la información genética que está a cargo del control del comportamiento, el desarrollo neurológico a temprana edad, entre otros. La exposición descrita incluye no sólo estímulos nocivos relacionados con maltrato o violencia, sino también situaciones relacionadas con el aislamiento persistente y la alta exposición a pantallas en temprana edad.


Si. En situaciones donde este tipo de factores se minimizan o se suprimen, es posible reversar de modo parcial o definitivo los cambios nocivos.

Está bien demostrado el efecto protector que generan situaciones como el contacto físico con otros, el cuidado del adulto hacia el niño, patrones regulares de sueño y ejercicio físico, la generación de rutinas predecibles donde se promueva la participación, el adecuado uso del tiempo libre y se active la imaginación y el juego.


Como bien se plantea en la BMC Public Health, 2024, la interacción social, el contacto con otros, especialmente con niños de su misma edad, y la posibilidad de aproximarse a la interpretación de las expresiones faciales resulta necesario para favorecer el desarrollo del lenguaje verbal a temprana edad. Esto suele verse restringido en situaciones como la interacción pasiva con pantallas o el uso de mascarillas.


El juego es una expresión natural de la actividad del niño con la cual aprende más que con la instrucción formal, al tener libertad para enfrentar nuevas experiencias y cometer errores. Como plantea María del Carmen Morón, en el juego el niño establece sus propios ritmos y controla la situación, es independiente y enfrenta la resolución de los problemas que se presentan, lo cual es importante para estimular el pensamiento. El papel del adulto está encaminado a la mediación para llevarle a realizar juegos eficaces y con sentido, proporcionándole las situaciones y juguetes que resulten más estimulantes.


El juego con juguetes tiene beneficios importantes para el desarrollo de los niños. Entre ellos podemos mencionar:

  1. Estimulación de la creatividad. Promueve la imaginación al favorecer la creación de historias, situaciones y escenarios.
  2. Desarrollo físico. El juego motor ayuda a desarrollar habilidades tanto a nivel grueso como fino, ejercitando así el sistema muscular y favoreciendo la coordinación.
  3. Ejercita el mantenimiento de la atención y el proceso de concentración en el estímulo, distinto a lo que ocurre ante una pantalla, la cual provee un estímulo visual altamente llamativo y cambiante que genera obnubilación, más que un proceso real de atención.
  4. Interacción social. Promueve las habilidades sociales, lo cual es de vital importancia en el desarrollo emocional y social.
  5. Aprendizaje práctico. A través del juego se aprenden conceptos básicos de lenguaje, ciencia y matemáticas de una manera divertida.
  6. Contrario a las pantallas, los juguetes no generan riesgo de sobrecarga sensorial, más bien promueven un ritmo más tranquilo y controlado.

El emplear juguetes en la actividad de juego favorece en los niños la interacción social, la conversación y el vocabulario. Cuando los niños emplean juguetes, especialmente en juegos de roles, suelen hablar entre ellos o consigo mismos lo cual permite colocar en práctica las reglas en el uso del lenguaje, enriquecer el vocabulario, formar oraciones y fortalecer la expresión de pensamientos. Adicionalmente, generan preguntas y respuestas, propuestas de acción y modificación, asignan roles, turnos, sanciones y recompensas.

Al emplear juguetes diversos, los niños se aproximan a palabras relacionadas con objetos, acciones, relaciones e incluso conceptos. Los juguetes permiten y promueven la creación de escenarios e historias estimulando así las habilidades narrativas.

Adicionalmente, favorece la comprensión del lenguaje y expresión emocional. Al jugar, es necesario seguir una serie de pasos que en muchas ocasiones son creados y planteados por los mismos participantes. Mediante el juego los niños pueden expresar sus emociones y sentimientos lo cual favorece el desarrollo de un vocabulario emocional cada vez más amplio.


La invitación a los adultos es a promover una adecuada vinculación con los niños, compartir tiempo de calidad con ellos y enriquecer las posibilidades de juego y juguetes de acuerdo con su edad y nivel de desarrollo, ofreciendo alternativas diferentes a las pantallas y promoviendo un sano desarrollo integral. He aquí una breve propuesta de juguetes recomendados de acuerdo con la edad:

  • 0 a 6 meses. Móviles con colgantes. Juguetes con música o sonidos, móviles de cuna, muñecos de goma, mordedores. Alfombras o mantas de tela. Sonajeros.
  • 6 a 12 meses. Mordedores, juguetes con sonido / movimiento, muñecos de tela, pelotas con texturas, alfombras con tactos y sonidos, centros de actividades, objetos que rueden, juguetes que floten en la bañera. Animales grandes de tela, juguetes para apilar y encajar de colores y formas, bloques de piezas grandes.
  • 1 a 2 años. Peluches, objetos que rueden, apilables, pirámide de anillos, pelotas, balancines, juguetes para arrastrar o empujar. Libros de plástico para leer y jugar en la bañera, juguetes para usar en el agua y la arena. Triciclos sin pedales, vehículos grandes para subirse, encajables de madera, plástico o espuma. Bloques grandes de colores, pinturas.
  • 2 a 3 años. Muñecos de tela, juguetes de madera o plástico para apilar / encajar, juguetes para el agua y la arena, columpios y toboganes, vehículos grandes para subirse, triciclos con pedales, cubos y palas, muñecos bebé, juguetes de imitación de la casa y disfraces. Vehículos, rompecabezas de 6-12 piezas y de Goma Eva para pisos, juguetes sonoros, dominó y lotería con dibujos o fotos de la vida cotidiana, elementos de dibujo.
  • 3 a 5 años. Objetos y juguetes para el agua/arena, pelotas, patines y bicicletas de cuatro ruedas, vehículos grandes con pedales, patinetas de 2 o 3 ruedas, juegos de bolos y anillos, muñecos articulados, juegos de imitación de la casa, medios de transporte. Títeres, rompecabezas de hasta 50 piezas, encajables, juegos para moldear lotería y dominó, libros para pintar, dibujar, recortar y pegar, disfraces, cuentos infantiles.
  • 5 a 8 años. Trompos, calidoscopios, bicicletas, patinetas y patines, pelotas, yoyos, juegos de bolos, canicas, cuerda para saltar, diana de dardos de ventosa, raquetas. Muñecos articulados y reproducción de ambientes, pistas automovilísticas, manualidades, juguetes de cocina, rompecabezas de 50 a 150 piezas, arquitecturas en maderas y ladrillos, casas indias, juegos de mesa clásicos y estratégicos, juego de cartas y de experimentos.
  • 8 a 11 años. Trompos, bicicletas y monopatines, pelotas, muñecos articulados y accesorios, pistas de carros, vehículos teledirigidos. Karaokes, mosaicos tipo tangram y 3D, rompecabezas de hasta 300 piezas pequeñas, juegos de modelismo, montajes mecánicos y eléctricos, experimentos científicos sencillos, modelos de armado a escala y origami, juegos de cartas, juego de mesa clásicos y de estrategia.
  • 11 a 14 años. Bicicletas, monopatines, ping pong, pinturas y caballetes, juegos de modelismo, rompecabezas de hasta 500 piezas y 3D, mosaicos 3D. Montajes con movimiento a partir de mecanismos o circuitos eléctricos, montajes de elementos que permiten reproducir experiencias de carácter científico. Juegos de cartas, de azar, dardos, juegos de mesa clásicos de deducción, de estrategias y de simulación.

Se rescata la importancia del juego en la infancia y se invita a promover la interacción social tanto con adultos como con otros niños, recordando que son elementos fundamentales en el desarrollo y resultan clave para procesos de aprendizaje, desarrollo intelectual, social y emocional al generar relación con otros, regulación de la conducta, manejo de turnos, resolución de conflictos y negociaciones.


Se concluye que el juego con objetos y juguetes variados resulta una estrategia de gran beneficio que conviene tener en cuenta.

Las pantallas y los dispositivos móviles pueden representar una alternativa viable que en lo posible no debiera reemplazar el contacto interpersonal y la manipulación de juguetes. Dados los riesgos que representan los dispositivos digitales, la clave es desarrollar hábitos que permitan lograr un equilibrio saludable, tomando en cuenta la necesidad de contar con adecuados hábitos de sueño, actividad física e interacción social. Debido a que vivimos una época marcada por la experiencia constante en cuanto al uso de las pantallas, los padres están llamados a tomar medidas específicas para sus hijos sobre su uso. Dichos planes deben tener en cuenta la edad, la salud, la personalidad y la etapa de desarrollo de cada niño.


Dra. Viviana Silva (Fonoaudiología)

Dra. Viviana Silva (Fonoaudiología)

Dr. Juan Fernando Gómez (Neuropediatría)

Dr. Juan Fernando Gómez (Neuropediatría)

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