
Autores:

Md. Felipe Cañas Orduz, Cardiólogo – Electrofisiólogo
A cualquiera le puede pasar: estás de pie en una fila, en el baño, después de una emoción fuerte o al levantarte rápido… y de pronto llega una sensación extraña: mareo, sudor frío, visión borrosa, angustia. La vista se oscurece y se escucha todo pero no se entiende. Unos segundos después, todo se apaga. Al despertar, la frase típica aparece: “fue un bajón de presión” o “seguro no desayunó y se le bajó la glicemia”.
La mayoría de las veces el síncope (desmayo transitorio) es benigno, pero en algunas personas puede ser la primera señal de un problema del corazón o del sistema nervioso autónomo. Saber cuándo es “solo un susto” y cuándo requiere estudio puede prevenir caídas, lesiones y, en casos específicos, complicaciones graves.
¿Qué es exactamente el síncope?
El síncope es el término médico asignado una pérdida súbita y transitoria de la conciencia acompañada de pérdida del tono muscular (perdida de la fuerza), cuando es causada por una disminución transitoria del flujo de sangre al cerebro. Justo en el momento del síncope, la presión arterial está en cero, en ocasiones acompañada de una profunda bradicardia. Una vez la persona esta acostada se recupera la presión arterial y el pulso, con lo que recupera el flujo de sangre al cerebro, por lo que el despertar suele ser rápido y completo, aunque puede quedar fatiga o confusión que se resuelve al cabo de unos minutos.
¿Es lo mismo síncope que “desmayo”, convulsión o “bajón de azúcar”?
No siempre. Al síncope también se le llama “desmayo”, “se le fueron las luces”, “patatús”, “soponcio”, “le dio la pálida”, entre otros. Para los médicos, es prioridad y a veces difícil de determinar algunas situaciones se confunden con síncope, como:
- Convulsiones/epilepsia: es muy rara la existencia de una convulsión en el paciente adulto en ausencia de lesiones cerebrales, infección, alteraciones metabólicas o que no hayan tenido convulsiones en la infancia, por lo que estos antecedentes son de vital importancia. Usualmente inician con una manifestación puntual (focalización) también reconocida como aura, que incluye alteraciones visuales, movimientos de una extremidad, contracciones musculares, repetir palabras, confusión, seguido de movimientos rítmicos prolongados que no mejoran al acostarse. Luego de la convulsión usualmente hay una confusión posterior al evento más larga. Si se demuestra durante la crisis una presión arterial normal-alta se descarta que sea síncope, ya que demuestra que el flujo de sangre al cerebro es normal.
- Hipoglucemia: puede causar sudoración, temblor, confusión progresiva; no siempre hay pérdida brusca y breve. Casi siempre se relaciona con uso de insulina. Algunas personas pueden tener enfermedades que provocan secreción alterada de la propia insulina provocando hipoglicemia. Se diagnostica cuando durante la crisis la presión arterial y frecuencia cardíaca son normales, y se asocia a una medición de glucosa menor a 55 mg/dl justo en el evento.
- Caídas por tropiezo o pérdida de equilibrio: puede haber un tropezón o caída con trauma en la cabeza que provoca amnesia del evento (conocido con nocaut en boxeo) por lo que revisar las circunstancias o la presencia de testigos son clave para determinar si fue una caída o síncope.
Por eso, describir bien el evento (qué sintió antes, cuánto duró, cómo despertó) es clave.
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
En general la causa más común es el síncope reflejo o vaso-vagal, típico en personas jóvenes o de mediana edad. En breve, se trata de un reflejo del sistema nervioso autónomo (el sistema que se encarga de múltiples funciones automáticas, incluyendo la velocidad de latidos del corazón y la presión arterial) así como el reflejo de la tos, o el reflejo del vómito), que se desencadena un disparador que alerta al cuerpo de un peligro: dolor, emociones, ver sangre, estar mucho tiempo de pie, calor o deshidratación o una combinación de factores. Se percibe como sensación de angustia, usualmente acompañada de sudor frio. Típicamente sucede al estar de pie mucho tiempo (haciendo fila, formando en el colegio, durante la misa, en el mesón de la cocina) acompañado de ayuno o deshidratación. Cuando la persona no se recuesta durante el episodio termina en un colapso de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y síncope, fenómenos mediados por el sistema nervioso autónomo.
También está el síncope por hipotensión ortostática, que aparece al ponerse de pie, más frecuente en adultos mayores usualmente acompañado por deshidratación, anemia o por algunos medicamentos. Sucede con frecuencia al ponerse de pie luego de estar en reposo durante un tiempo (al pararse al ir al baño en la noche, por ejemplo).
Un grupo más pequeño, pero más importante por riesgo es el síncope de origen cardiaco, por ejemplo:
- Arritmias: el corazón late demasiado lento o rápido. Estas arritmias pueden ser benignas y solo provocar sincope, o malignas y relacionarse con muerte súbita. Relevante en pacientes con antecedente de infartos, enfermedades del corazón y familias con alta incidencia de infartos o muerte súbita
- Enfermedad cardíaca estructural: valvulopatías, cardiomiopatías, obstrucciones, hipertensión pulmonar, enfermedades del pericardio.
- Isquemia u otras causas menos frecuentes.
¿Qué señales de alarma indican que debo consultar con urgencia?
Conviene buscar atención médica el mismo día o de forma prioritaria si el síncope se acompaña de:
- Dolor torácico, palpitaciones intensas o falta de aire importante.
- Ocurre durante el ejercicio.
- Sin aviso (sin mareo previo) o con caída brusca y lesiones.
- Antecedente de cardiopatía, falla cardiaca, infarto, cirugía cardiaca o dispositivos.
- Uso de anticoagulantes, anticonvulsivantes o ajuste reciente de medicamentos para la presión arterial.
- Historia familiar de muerte súbita, sordera infantil, epilepsia o muertes no explicadas.
- Alteraciones neurológicas persistentes: debilidad, dificultad para hablar.
- Episodios repetidos en poco tiempo.
Si el evento fue en un adulto mayor, si hubo trauma significativo, o si persisten síntomas, también vale la pena una valoración pronta.
¿Qué información le sirve más al médico?
Si puedes, anota (o pide a un acompañante) estos detalles:
- ¿Qué estabas haciendo? (de pie, sentado, al levantarte, ejercicio, calor).
- ¿Hubo “aviso”? (náuseas, sudor frío, visión borrosa, zumbido).
- ¿Cuánto duró la pérdida de conciencia?
- ¿Cómo fue el despertar? (rápido, confuso, somnoliento).
- ¿Hubo palpitaciones, dolor en el pecho, o falta de aire?
- Medicamentos recientes, diuréticos, antihipertensivos, alcohol, ayuno, diarrea/vómito, sangrado.
- Si alguien vio el episodio, su descripción es valiosísima.
El diagnóstico del síncope se basa principalmente en una evaluación clínica detallada. Debido a que cada individuo es diferente, no existen reglas generales; corresponde a cada médico tratante determinar los pasos a seguir e indicar el manejo adecuado según las características y necesidades específicas de cada paciente
¿Qué ofrece la Fundación Valle del Lili en la evaluación del síncope?
En la institución, la valoración del síncope se aborda con un enfoque integral y escalonado, combinando cardiología y electrofisiología cuando se sospecha un origen arrítmico, y pruebas funcionales cuando el cuadro sugiere mecanismos reflejos u ortostáticos. Esto permite clasificar el tipo de síncope con mayor precisión, evitar exámenes innecesarios, educar, dar apoyo y definir medidas de prevención, ajuste de medicamentos o tratamientos específicos (incluyendo terapias para arritmias, si se identifican).
¿Se puede prevenir?
Muchas veces sí, especialmente el síncope vaso-vagal u ortostático:
- Hidratación adecuada y evitar ayunos prolongados.
- Levantarse de forma gradual (sentarse unos segundos antes de ponerse de pie).
- Reconocer el “aviso” y realizar maniobras físicas (cruzar piernas, tensionar piernas y glúteos, agachar la cabeza por debajo del nivel del corazón) o sentarse/recostarse.
- Revisar con tu médico los medicamentos que bajen la presión .
- En casos seleccionados, hay tratamientos específicos según la causa.
Si tú o alguien cercano ha presentado un episodio de desmayo, especialmente si se repite o aparece con señales de alarma, no lo normalices. El síncope es un síntoma, no un diagnóstico: entender su causa es la mejor forma de prevenir nuevas caídas y detectar a tiempo problemas que sí requieren tratamiento. En la Fundación Valle del Lili cuentas con el servicio de evaluación integral y, si se necesita, realizar estudios adicionales, con el objetivo de tomar decisiones informadas y seguras sobre tu salud.