Autores:

Dr. Jaime Manuel Restrepo, Dra. Vanessa Amparo Ochoa Jimenez y Dra. Jessica María Forero Delgadillo
Nefrólogos Pediatras

Cuidado integral y especializado para proteger los órganos de nuestros guerreros prematuros.
“Nacer antes de tiempo es un reto, pero con un seguimiento interdisciplinario, el destino de salud de un niño prematuro puede transformarse positivamente.”
¿Qué es el programa SONREyR y por qué es vital para un bebé que nace antes de tiempo?
El programa SONREyR (Seguimiento Observacional, Nutricional-Neurológico, Respiratorio, Endocrino y Cardio Renal) es una estrategia diseñada para vigilar de cerca el desarrollo de los bebés prematuros.
Cuando un niño nace antes de las 37 semanas, sus órganos especialmente riñones, corazón y pulmones no han terminado de formarse completamente. Este programa busca detectar a tiempo cualquier alteración para asegurar que tengan una vida adulta sana.
¿Cómo afecta la prematurez extrema la función de los riñones?
Un bebé nacido antes de la semana 30 llega al mundo con solo el 30% de la capacidad renal de un niño a término. Al no tener todos sus “filtros” (glomérulos) activos, sus riñones deben trabajar el doble, lo que aumenta el riesgo de lesiones. El programa interviene para proteger esa “masa renal” y evitar problemas futuros.
¿Qué relación existe entre el peso al nacer y las enfermedades del adulto?
Existe lo que llamamos el “origen fetal de las enfermedades”. Condiciones como el Retardo de Crecimiento Intrauterino (RCIU) generan cambios permanentes en el páncreas y el corazón.
Si no hay un seguimiento adecuado, estos niños tienen mayor riesgo de sufrir obesidad, diabetes e hipertensión arterial cuando sean adultos.

¿Por qué es tan importante el control nutricional en estos pacientes?
El cerebro del prematuro tiene una gran plasticidad pero es frágil. Una nutrición precisa y un seguimiento del crecimiento evitan que el exceso de peso sobrecargue órganos que ya tienen una reserva menor. Los niños prematuros que desarrollan obesidad tienen un riesgo mucho más alto de falla renal que los niños nacidos a término.
¿Cuáles son los pilares para que un niño prematuro crezca sano?
Aunque parezcan recomendaciones sencillas, en un prematuro son la base de su supervivencia y calidad de vida:
- Dieta balanceada: Aporte de proteína exacto para su edad.
- Baja sal: El exceso de sodio es el enemigo principal de sus riñones y corazón.
- Hidratación constante: El agua es el combustible vital para su metabolismo.
- Control de peso: Evitar la ganancia rápida de grasa para no agotar la función de sus órganos.
¿Cuál es el objetivo final de este seguimiento interdisciplinario?
Buscamos que la Sede Pediátrica sea el lugar donde, a través de especialistas en nefrología, cardiología, endocrinología y nutrición, logremos detectar precozmente cualquier riesgo. No solo queremos que el bebé sobreviva a la UCIN, queremos que sea un adulto joven sin enfermedades cardiovasculares o renales catastróficas.