Autora:

Dra. Patricia Isabel Montes Hasslocher
Pediatra

Una mirada al valor del juego como base del bienestar emocional, el aprendizaje y la construcción de habilidades para la vida.
¿Por qué es importante el juego en la infancia?
Como pediatra, creo firmemente que el bienestar emocional y mental constituye uno de los fundamentos para una vida sana y feliz. En una sociedad tan hiperconectada e hiperproductiva como la actual, se vuelve cada vez más difícil disfrutar del momento presente.
Disfrutar verdaderamente implica estar presentes, en mente y en cuerpo, con nuestros hijos durante sus juegos, respetando sus tiempos, sin equipos tecnológicos y sin distracciones como el trabajo o la prisa por terminar la actividad.
¿Es cierto que jugar es una pérdida de tiempo?
Desafortunadamente, muchos padres aún consideran que el juego es una pérdida de tiempo. Nada más alejado de la realidad. El juego es fundamental en el desarrollo de los niños. A través de él, los niños adquieren habilidades socioemocionales, motoras y cognitivas que les permiten autorregularse, resolver conflictos, compartir y conocerse a sí mismos: su cuerpo, sus fortalezas y sus límites.
¿Qué beneficios aporta el juego al desarrollo?
Diferentes estudios han comprobado los innumerables beneficios del juego. Los niños son felices jugando, y jugar no es “no hacer nada”.
A través del juego, los niños experimentan diversas emociones como la rabia, la tristeza, la frustración y la solidaridad. Además, el juego favorece:
- El desarrollo de la creatividad
- La resolución de conflictos
- El trabajo en equipo
- La concentración
- La negociación y la flexibilidad
- La autodefensa y el liderazgo
Estas habilidades, junto con valores como el respeto, la solidaridad y la empatía, contribuyen a una vida adulta más plena.

¿Qué ha pasado con los juegos tradicionales?
Juegos como la lleva, el escondite, el ponchado, saltar la cuerda o jugar a la rueda deberían formar parte del día a día de los niños. Sin embargo, actualmente muchos padres e hijos desconocen cómo jugarlos. La tecnología ha reemplazado estos juegos, así como elementos simples como balones, cajas de cartón, muñecas, rompecabezas o legos, lo que ha generado una pérdida en habilidades básicas de relacionamiento.
¿Cómo impacta la tecnología en el juego infantil?
Hoy sabemos que las interacciones sociales en tiempo real son superiores a las digitales para el aprendizaje en el hogar. El uso excesivo de la tecnología puede limitar el desarrollo de habilidades sociales fundamentales en los niños.
“Lo que verdaderamente enriquece el juego no son los juguetes, sino la presencia y atención de los padres y cuidadores.”
¿Qué papel tienen la familia y el colegio?
El juego es una herramienta educativa fundamental. Los colegios deberían aumentar los tiempos de recreo, promoviendo espacios sin tecnología que incentiven el juego libre y el juego guiado. En casa, es clave rescatar los juegos tradicionales y generar espacios de interacción real entre padres e hijos.
¿El juego es un derecho de los niños?
Sí. El juego es un derecho reconocido en el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Además, el juego fomenta la conectividad neuronal y genera cambios en el comportamiento que favorecen el aprendizaje y la interacción social. A través del juego y la imaginación, los niños desarrollan la fortaleza psicológica necesaria para enfrentar la vida.
¿Cuál es el mensaje final para padres y cuidadores?
El juego ayuda a construir las habilidades que los niños necesitan en un mundo cambiante, fortalece el vínculo afectivo y promueve la unión familiar. Lo verdaderamente valioso no son los juguetes costosos ni los dispositivos electrónicos, sino la presencia y atención de los padres y cuidadores. Tiempo, amor y presencia real con los hijos son esenciales en esta etapa.