
La diabetes en la infancia y la adolescencia es una condición crónica que afecta la forma en que el cuerpo convierte los alimentos en energía.
¿Qué es la diabetes y cómo se manifiesta en niños?
La diabetes ocurre cuando el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre es demasiado alto. Esto sucede porque el cuerpo no procesa como debería la hormona insulina.
Existen dos tipos principales en menores:
- Diabetes Tipo 1: Es la más común en niños. El sistema inmunitario ataca por error a las células del páncreas que producen insulina. El cuerpo deja de producirla, por lo que el niño necesita inyecciones diarias de insulina para suplirla.
- Diabetes Tipo 2: Se relaciona más con el exceso de peso y la falta de actividad física. En este caso, el cuerpo no usa la insulina de forma adecuada (resistencia a la insulina).
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Es vital que los padres reconozcan los síntomas iniciales para tener un tratamiento oportuno y evitar complicaciones graves:
- Poliuria: orina con mucha frecuencia (incluso puede volver a mojarse la cama).
- Polidipsia: Sed excesiva y constante.
- Polifagia: Mucha hambre, pero a pesar de comer bien, el niño pierde peso.
- Pérdida de peso: Sin una causa aparente y de forma rápida.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es mantener los niveles de azúcar en rangos normales para prevenir complicaciones a futuro. Para ello es necesario llevar un plan integral que incluya:
- Automonitoreo: Medir los niveles de azúcar varias veces al día usando un glucómetro (aparato para medir azúcar en sangre).
- Administración de Insulina: En el caso de la Tipo 1, es indispensable aprender la técnica de inyección en diferentes sitios del cuerpo.
- Alimentación Balanceada: No se trata de “prohibir”, sino de aprender a contar carbohidratos (azúcares y harinas) para ajustar la dosis de insulina.
- Actividad Física: El ejercicio ayuda a que la insulina funcione mejor, pero requiere planificación para evitar bajas de azúcar (hipoglicemia).
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Complicaciones
La diabetes es una condición que requiere un manejo cuidadoso para prevenir problemas de salud a largo plazo. Cuando los niveles de glucosa (azúcar en la sangre) se mantienen elevados de forma persistente, pueden ocurrir daños en diferentes órganos del cuerpo.
Algunas complicaciones más frecuentes en niños y adolescentes son:
Hiperglicemia: exceso de azúcar en la sangre. En niños y adolescentes con diabetes, esta condición ocurre principalmente cuando el cuerpo tiene muy poca insulina o no puede usarla adecuadamente para convertir la glucosa en energía.
Síntomas principales:
- Sed excesiva (polidipsia).
- Ganas frecuentes de orinar (poliuria).
- Hambre constante (polifagia).
- Debilidad, cansancio o mareo.
- Visión borrosa.
¿Qué hacer ante
un episodio de
hiperglucemia?
- Realizar una glucometría: Medir el nivel de azúcar inmediatamente.
- Hidratación: Ingerir abundante agua (se recomienda aproximadamente un vaso por hora si los niveles son altos).
- Revisar la medicación: Si hubo un olvido, suministrar el medicamento correspondiente bajo indicación médica. No suspenda ni cambie dosis sin consultar al médico tratante.
- Reposo: Si los niveles son superiores a 250 mg/dl, se recomienda reducir la actividad física y guardar reposo.
- Registro: Anotar los resultados y factores asociados para informar al endocrinólogo pediatra.
Cetoacidosis
Si la hiperglucemia es severa (niveles mayores a 200 mg/dl de forma persistente), el cuerpo puede empezar a producir cetonas (ácidos tóxicos), una emergencia grave donde el cuerpo, al no poder usar el azúcar como energía, comienza a quemar grasa demasiado rápido.
Síntomas:
- Dolor abdominal.
- Náuseas o vómito persistentes.
- Ganas de orinar o sed frecuente.
- Disminución del apetito.
- Alteración o dificultad para respirar.
- Perdida del conocimiento.
¿Qué hacer ante esta
emergencia?
- Tome la glucometría capilar.
- En caso de olvido, suministre de inmediato el medicamento correspondiente.
- Comience a hidratarse (con suficiente agua).
- Busque atención médica urgente.
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Hipoglicemia
Es una de las complicaciones agudas más frecuentes en el tratamiento de la diabetes en niños y adolescentes. Se define técnicamente como un nivel de glucosa (azúcar) en sangre por debajo de 70 mg/dl.
¿Por qué ocurre la hipoglucemia?
- Exceso de insulina: Administrar una dosis mayor a la necesaria o por error.
- Alimentación insuficiente.
- Actividad física intensa.
- Retraso en las comidas.
Síntomas leves o moderados
- Sudoración fría y palidez
- Temblores y debilidad
- Hambre repentina y extrema
- Mareos o dolor de cabeza
- Irritabilidad o cambios de humor
Síntomas graves
- Desorientación o confusión marcada
- Comportamiento agresivo o inusual
- Convulsiones
- Pérdida del conocimiento (desmayo)
¿Cómo actuar? La “Regla del 15”
1. Consumir 15 gramos de azúcar simple:
- 1/2 vaso de jugo de fruta o gaseosa regular (no dietética).
- 1 cucharada sopera de azúcar disuelta en agua.
- 3 a 4 tabletas de glucosa.
2. Esperar 15 minutos: Mantener al niño en reposo y volver a medir la glucosa.
3. Si el nivel sigue por debajo de 70 mg/dl, repetir el paso 1.
4. Consumir un carbohidrato complejo: Una vez los niveles se normalicen, el niño debe ingerir un alimento de absorción lenta (como una galleta integral o una fruta) para evitar que el azúcar vuelva a bajar.
Importante
Si el niño pierde el conocimiento, no intente darle líquidos ni comida, ya que podría asfixiarse. En este caso, se requiere la administración de Glucagón (hormona que eleva el azúcar) si el médico lo ha prescrito, o acudir inmediatamente al servicio de urgencias.
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