Autor:
Alberto José Moncayo
Diseñador Gráfico, Docente HC Universidad Javeriana

Cómo la fauna del Valle del Cauca y el concepto de “cuidado” transforman la experiencia en la Sede Limonar.
Entrar a un hospital no tiene por qué ser una experiencia abrumadora y menos para un niño. Bajo esta premisa, la Sede Limonar de la Fundación Valle del Lili ha sido intervenida con un diseño de interiores que trasciende lo estético para convertirse en una herramienta de bienestar. A través de colores, texturas y una narrativa visual inspirada en nuestra región, cada rincón ha sido pensado para acompañar, contener y humanizar el proceso de recuperación de nuestros pequeños pacientes y sus familias.
¿Cuál fue la premisa central en el diseño de interiores de la sede?
La intervención se basó en la convicción de que el diseño puede generar bienestar emocional. La intención principal fue crear un entorno que actúe como un escape simbólico del ambiente clínico, facilitando la relajación tanto de los pacientes como de sus familias y el personal de salud.
¿De dónde nace la inspiración para la propuesta visual?
La propuesta surge de la riqueza natural del Valle del Cauca, integrando paisajes y fauna local para fortalecer la identidad “verde” de la Fundación. Estas imágenes no solo decoran, sino que fomentan la imaginación, reduciendo el impacto emocional que suele generar un entorno hospitalario tradicional.
¿Cómo está estructurada la narrativa visual a través del edificio?
Se construyó una historia que acompaña la mejoría del paciente. En los niveles inferiores (Urgencias y UCI), predomina un universo submarino que transmite serenidad. A medida que se sube de piso, los espacios se transforman en hábitats terrestres, simbolizando el proceso de sanación como un ascenso hacia la superficie.
¿Qué papel juegan las ilustraciones de animales y sus crías?
Es un recurso clave para humanizar la atención. Al utilizar figuras de especies endémicas junto a sus crías, se resalta el vínculo de cuidado y protección. Esta sutileza visual permite que los niños se sientan protegidos e identificados con el entorno que los rodea.
Este trabajo ha sido posible gracias al valioso apoyo del equipo interdisciplinario de la Fundación y de la oficina de arquitectura encargada del proyecto, cuyos conocimientos y aportes fueron fundamentales para enriquecer y consolidar esta propuesta.