
El cáncer infantil es una enfermedad compleja con grandes avances en la medicina diagnóstica y terapéutica, que han transformado el pronóstico para muchos pacientes pediátricos.
Cáncer en niños
Para comprender el cáncer en los niños, primero debemos entender cómo funciona el cuerpo a nivel celular. El cáncer no es una sola enfermedad, sino un grupo de más de 100 enfermedades diferentes que tienen algo en común: el crecimiento descontrolado de las células.
Nuestro cuerpo está formado por billones de células. Normalmente, estas células crecen y se dividen (forman nuevas células) para que el cuerpo crezca, se desarrolle y repare los tejidos dañados. Cuando las células envejecen o se dañan, mueren de forma natural y son reemplazadas por células nuevas.
El cáncer comienza cuando ocurre una alteración en el “manual de instrucciones” de una célula (su ADN o material genético). Debido a este error, el proceso normal se rompe:
- Las células dañadas no mueren cuando deberían.
- El cuerpo empieza a producir células nuevas que no necesita.
- En muchos casos, estas células adicionales forman una masa de tejido llamada tumor.
- Invasión (Metástasis): Algunas células cancerosas pueden viajar a través de la sangre o el sistema linfático (red de defensas) hacia otras partes del cuerpo para formar nuevos tumores.
Te invitamos a que conozcas sobre esta condición y seas un miembro activo del proceso:
El diagnóstico
Cuando existe una sospecha de cáncer, el equipo de Hematoncología Pediátrica (especialistas en enfermedades de la sangre y tumores en niños) realiza una serie de estudios avanzados para confirmar la sospecha y evaluar el estado de la enfermedad:
- Aspirado de médula ósea: Consiste en tomar una pequeña muestra del tejido esponjoso dentro de los huesos para analizar la producción de células de la sangre y diagnosticar posibles leucemias.
- Imágenes de alta complejidad: Uso de Tomografía (TAC), Resonancia Magnética (RM) y PET-CT para localizar tumores sólidos y evaluar si se han extendido a otras partes del cuerpo.
- Biopsias: Extracción de una pequeña parte del tumor para determinar el tipo exacto de células cancerosas.
Tipos de células cancerosas
Dependiendo de dónde comience, el cáncer recibe diferentes nombres:
- Carcinomas: Comienzan en la piel o en los tejidos que revisten los órganos.
- Leucemias: Comienzan en los tejidos que forman la sangre, como la médula ósea.
- Linfomas: Comienzan en las células del sistema de defensas.
- Sarcomas: Comienzan en los huesos o en los tejidos blandos (músculos, grasa, vasos sanguíneos).
Conoce más sobre los tipos de cáncer más comunes en pacientes pediátricos:
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Tratamientos
El tratamiento indicado dependerá del tipo de cáncer y la edad del paciente. Este podría tratarse de varios procesos. Generalmente, se utiliza una combinación de:
- Quimioterapia: Medicamentos para destruir las células cancerosas.
- Cirugía Oncológica: Intervenciones para remover tumores sólidos con la mayor precisión posible.
- Radioterapia: Uso de rayos de alta energía para eliminar células malignas en zonas específicas.
- Trasplante de médula ósea (progenitores hematopoyéticos): Reemplazo de la médula enferma por una sana y funcional.
Como parte esencial de este proceso, es importante tener en cuenta que los pacientes que reciben un tratamiento oncológico deben visitar al odontólogo antes, durante y después del proceso, ya que en este tiempo los tejidos de la boca están susceptibles a efectos secundarios del tratamiento, que pueden causar dificultar al comer, hablar, masticar o tragar.
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Efectos secundarios
El tratamiento puede afectar también las células sanas, provocando algunas manifestaciones como:
- Náuseas y vómitos: estas pueden controlarse con medicamentos.
- Caída del pelo: es un efecto temporal. El pelo vuelve a crecer al finalizar el tratamiento.
- Bajas defensas (neutropenia): esto implica que aumenta el riesgo de infecciones, por lo que se requiere un lavado de manos riguroso y, a veces, aislamiento preventivo.
El rol de la familia
El cáncer infantil no solo afecta el cuerpo del paciente, sino toda su estructura familiar y social. Por ello, la atención incluye:
- Apoyo nutricional: Alimentación especial para mantener la fuerza del niño y ayudarlo a tolerar mejor los tratamientos.
- Acompañamiento profesional para ayudarle al paciente y a sus padres a procesar el diagnóstico y las etapas del tratamiento.
- Espacios de juego y actividades lúdicas que permiten el desarrollo del paciente, a pesar de estar en un entorno hospitalario.
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