
Por: Dra. María Teresa Agudelo
El sueño es tan importante para la buena salud como lo son los buenos hábitos dietéticos y el ejercicio. Es una función del cuerpo imprescindible para un adecuado crecimiento físico y desarrollo neurológico y emocional del niño. Dormir permite ahorrar energía, liberar la hormona de crecimiento y fijar conocimientos.
¿Cómo conseguir hábitos de sueño en el bebé?
- Establecer una rutina clara antes de irse a dormir (baño, masaje, contacto físico).
- Acomodar al bebé en la cuna sin luz y sin ruidos.
- Mantener horarios establecidos para la comida y el baño.
- Para tranquilizarlo puede abrazarlo, cantarle o acariciarle; si llora, cárguelo un momento y vuélvalo a acostar.
Higiene del sueño en niños más grandes
- Levantarse y acostarse todos los días aproximadamente a la misma hora.
- Adaptar las siestas a la edad y necesidades del niño.
- Mantener condiciones ambientales adecuadas (temperatura, ventilación, silencio).
- Evitar comidas abundantes y actividades estresantes antes de acostarse.
- Evitar el uso de aparatos electrónicos dentro del cuarto.
Trastornos frecuentes del sueño
Pesadillas: Manifestaciones de inseguridad o miedos, comunes entre los 3 y 6 años. El niño recuerda lo soñado y necesita tranquilidad.
Terrores nocturnos: Crisis de pánico mientras el niño duerme. No se deben despertar y el niño no recordará el episodio al día siguiente.
Insomnio: Dificultad para quedarse dormido o despertares frecuentes debido a cambios de rutina o ansiedad.
Bruxismo: Rechinamiento de dientes durante la noche. Puede requerir evaluación odontológica para el uso de férulas.
“En cada niño se debería poner un cartel que diga: Tratar con cuidado, contiene sueños“
Mirko Badiale