
¿Qué hacer cuando todo parece un caos?
En momentos históricos como el actual, marcado por avances tecnológicos vertiginosos, crisis sociales y transformaciones constantes, es normal sentir que vamos más rápido de lo que podemos comprender. Nuestro desarrollo científico crece de forma exponencial, pero nuestra reflexión moral y emocional no siempre avanza al mismo ritmo. Los valores humanos surgen como esa brújula necesaria para orientarnos cuando lo externo nos supera.
Cuando todo parece desbordarse, la pregunta no es solo cómo resolver lo externo, sino cómo orientarnos por dentro. Allí aparecen los valores humanos como una brújula fundamental.
¿Por qué los valores son clave para enfrentar la adversidad?
Todos los seres vivos se orientan buscando entornos favorables y evitando lo hostil. En el ser humano, este mecanismo es mucho más sofisticado: no solo buscamos sobrevivir, sino también trascender, amar, ser libres, asumir responsabilidades y construir proyectos con significado.
Los valores surgen de esa capacidad de evaluar lo que consideramos valioso. Son una combinación de pensamiento y emoción que nos moviliza hacia ciertos fines. Funcionan como faros en medio de la niebla: nos ayudan a tomar decisiones coherentes y a mantener el rumbo incluso cuando las circunstancias cambian.
Cuando nuestras acciones están alineadas con nuestros valores, sentimos coherencia interna. Es decir, percibimos que nuestra vida tiene una narrativa con sentido, donde las experiencias —incluso las difíciles— encajan en una historia más amplia.
¿Qué significa realmente tener sentido de vida?
El sentido de vida no es una idea abstracta o exclusivamente filosófica. Tiene que ver con cómo interpretamos lo que nos ocurre y con la capacidad de integrar esas experiencias en una visión coherente de nuestra existencia.
Retomando el concepto de “sentido de coherencia”, este se compone de tres elementos fundamentales:
- Comprensión: percibir que lo que sucede tiene cierto orden o puede entenderse.
- Manejabilidad: sentir que contamos con recursos personales y sociales para afrontar las situaciones.
- Plenitud de sentido: asumir los desafíos como retos dignos de enfrentar.
Cuando estos tres elementos están presentes, las dificultades dejan de ser únicamente amenazas y pueden convertirse en oportunidades de crecimiento.
¿Es posible encontrar sentido incluso en el sufrimiento?
Sí. El neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl lo demostró en condiciones extremas. Allí observó que quienes lograban encontrar un “para qué” podían soportar casi cualquier “cómo”.
Frankl descubrió que el ser humano puede hallar significado incluso en el dolor. Su enseñanza sigue vigente: no siempre podemos elegir lo que nos ocurre, pero sí podemos elegir la actitud con la que respondemos.
¿Cómo se construye una vida con sentido?
Construir una vida con sentido requiere detenerse. En un mundo acelerado, la pausa es un acto casi revolucionario. La meditación, el autoconocimiento y la deliberación consciente permiten disminuir el automatismo mental y recuperar la capacidad de atención.
Nos ayudan a preguntarnos:
- ¿Qué es verdaderamente importante para mí?
- ¿Qué valores quiero que orienten mis decisiones?
- ¿Estoy viviendo de acuerdo con ellos?
Conocernos con amabilidad —sin juicio excesivo— es el primer paso para tomar decisiones más conscientes y responsables.
¿Qué prácticas pueden fortalecer nuestras herramientas de afrontamiento?
Existen múltiples caminos que facilitan este proceso de conexión con los valores y el sentido de vida:
- Prácticas espirituales o reflexivas.
- Contacto frecuente con la naturaleza desde una intención de cuidado.
- Conversaciones profundas con personas significativas.
- Participación en proyectos sociales o actividades altruistas.
- Ejercicio físico y alimentación balanceada.
- Prácticas de atención plena (mindfulness).
- Espacios creativos y artísticos.
Todas estas actividades fortalecen la percepción de coherencia interna y aumentan nuestra capacidad de resiliencia.
¿Buscar ayuda profesional también es una herramienta de afrontamiento?
Definitivamente sí. Consultar a un profesional en salud mental no significa únicamente tratar una enfermedad. Psicólogos y psiquiatras también acompañan procesos de crecimiento personal, fortalecimiento emocional y desarrollo de habilidades para manejar el estrés.
La orientación especializada puede ayudarnos a identificar nuestros valores esenciales, desarrollar estrategias de regulación emocional y reinterpretar experiencias difíciles.
Entonces, ¿qué hacer cuando todo parece un caos?
Volver a lo esencial. Detenernos, preguntarnos qué valoramos realmente, identificar nuestros recursos y decidir conscientemente cómo responder.
El caos externo no siempre desaparece, pero cuando tenemos claridad interna, la incertidumbre pierde parte de su poder. Reconocer nuestros valores y vivir de acuerdo con ellos transforma nuestra manera de afrontar las dificultades, permitiéndonos responder con mayor coherencia, resiliencia y esperanza.
Porque al final, más que controlar el mundo, lo que realmente fortalece nuestra salud mental es construir una vida con sentido.









