Autores:

Doctor Roiman Leonardo Mejía. Ortopedia y Traumatología Pediátrica, Hospital Universitario Fundación Valle del Lili

 

 


El pie plano, también conocido como «pes planus» o «arcos caídos», se describe generalmente como el aplanamiento de los arcos de los pies al estar de pie. Es una afección bastante común en niños y adolescentes y, de hecho, es normal en bebés y niños pequeños. El pie plano es una de las causas de consulta más frecuentes para los padres, quienes a menudo sienten gran preocupación buscando un tratamiento efectivo. En la mayoría de los casos, el arco comienza a formarse de manera progresiva entre los 5 y los 10 años, sin generar dolor ni limitaciones funcionales. 


Sin embargo, es importante consultar con un especialista cuando el pie plano persiste más allá de la niñez, aparece en la adolescencia o se acompaña de síntomas como dolor en los pies, tobillos, rodillas o espalda, cansancio excesivo al caminar, dificultad para realizar actividad física, rigidez del pie o desgaste irregular del calzado. También se recomienda valoración médica si el pie plano es asimétrico, se asocia a alteraciones en la marcha o aparece de forma repentina tras una lesión. 

¿Por qué ocurre el pie plano en los niños?  

La causa principal del pie plano en la infancia se relaciona con la flexibilidad natural de los huesos y las articulaciones de los niños. Esta flexibilidad puede hacer que sus pies se aplanen cuando se ponen de pie. Además, en los bebés, hay una mayor cantidad de tejido graso en la planta del pie, lo que da una apariencia plana, aunque la estructura ósea sea normal. 

El arco plantar comienza a formarse progresivamente entre los cuatro y seis años. Este desarrollo está influenciado por la desaparición gradual del tejido graso plantar y una disminución progresiva de la laxitud articular, junto con el desarrollo normal de la musculatura del pie y la osificación(se refiere al proceso de formación ósea , que ocurre a través de dos tipos principales: la osificación intramembranosa, donde el hueso se desarrolla a partir del tejido conectivo sin un precursor cartilaginoso, y la osificación endocondral), donde el hueso se forma a partir de un modelo cartilaginoso de los huesos del tarso. En la mayoría de los niños, los pies se vuelven menos flexibles, el arco se desarrolla y el pie plano desaparece para la edad de los cinco a los seis años. Se estima que, a los diez años, entre el 80% y el 90% de los niños han desarrollado un arco sin necesidad de tratamiento. 

El pie plano también puede ser hereditario. Algunas afecciones hereditarias, como el síndrome de Ehlers-Danlos o el síndrome de Marfan, pueden causar ligamentos y tendones más sueltos, lo que lleva a pies planos. Sin embargo, aunque se ha observado una tendencia familiar, no se ha identificado un gen o factor específico que cause directamente el pie plano. 

En raras ocasiones, el pie plano doloroso en niños puede ser causado por una afección llamada coalición tarsiana, donde dos o más huesos del pie crecen unidos o se fusionan. En adultos, el pie plano puede desarrollarse debido al envejecimiento, lesiones o enfermedades que dañan los tendones. 

¿Cuáles son los factores de riesgo? 

Un estudio reciente identificó que, en niños de seis a doce años, la proporción de niños con pie plano flexible disminuye significativamente con la edad. Los factores que se asociaron con un mayor riesgo de pie plano fueron la hiperlaxitud articular, el uso de calzado cerrado y vivir en un entorno urbano. Por otro lado, realizar más ejercicio, usar zapatos cómodos y flexibles y vivir en un entorno rural, se identificaron como factores protectores. Curiosamente, la relación entre peso y altura no mostró tener un efecto en la probabilidad de presentar pie plano en este estudio. 

 

Tipos de Pie Plano y Síntomas 

Es importante distinguir entre dos tipos principales de pie plano en niños: 

  • Pie Plano Flexible: Este es el tipo más común y se considera una variación de un pie normal. En un pie plano flexible, el arco es visible cuando el niño está sentado o de puntillas, pero el arco se colapsa cuando se pone de pie y apoya su peso. Generalmente, los pies planos flexibles no causan dolor ni interfieren con el caminar o la participación en deportes. No suelen estar asociados con dolor en rodillas, caderas o espalda en niños pequeños. Son simétricos y no causan problemas funcionales en la gran mayoría de los pacientes. 
  • Pie Plano Rígido: Este tipo es menos común. En un pie plano rígido, no hay arco en el pie, incluso cuando el niño está de puntillas. El movimiento del pie y el tobillo es tieso o rígido. Generalmente, este tipo de pie plano es doloroso y puede causar dificultades funcionales. Las radiografías u otras imágenes pueden ser necesarias para determinar la causa de un pie plano rígido. 

La mayoría de los pies planos  no causan(?) dolor ni otros problemas. Sin embargo, si su hijo se queja de dolor persistente en el pie o en la parte baja de la pierna, debe ser evaluado por un ortopedista infantil. 

 

Manejo del Pie Plano: Menos es a Menudo Más Efectivo 

Aquí es donde la información de los estudios es crucial. La buena noticia para la gran mayoría de los casos es que el pie plano flexible no requiere tratamiento. Simplemente se recomienda seguimiento clínico. 

Contrario a la creencia popular o a las recomendaciones de antaño, las fuentes médicas y científicas indican lo siguiente: 

  • Las plantillas o zapatos especiales no cambiarán la apariencia del pie de forma permanente ni alterarán su desarrollo natural. Los pies de su hijo crecerán y se desarrollarán de la misma manera, ya sea que usen zapatos especiales, plantillas o taloneras. 
  • Existe evidencia muy limitada o nula que respalde la eficacia de las ortesis de pie (plantillas) como tratamiento para el pie plano flexible pediátrico. No se han encontrado diferencias significativas en los síntomas o efectos secundarios entre el uso de ortesis (individualizadas o prefabricadas) y el calzado normal. 
  • El uso de plantillas o calzado rígido puede, de hecho, hacer que la suela del zapato sea más rígida, lo que no favorece el desarrollo muscular natural del pie. El pie humano está diseñado con un sistema complejo de reparto de cargas que le permite adaptarse y mantener rigidez bajo carga, utilizando músculos intrínsecos y extrínsecos controlados por el sistema nervioso central, junto con elementos pasivos como la fascia plantar y los ligamentos. La actividad física regular ayuda a que este sistema funcione eficazmente. 
  • Las plantillas pueden llegar a causar molestias y, en algunos casos, pueden generar trastornos psicológicos relacionados con la autoimagen en niños mayores. 
  • Aunque las plantillas pueden usarse para mejorar la comodidad o por razones estéticas bajo indicación médica, es fundamental entender que su uso no modificará la evolución natural del desarrollo del pie. Si se usan para el dolor, se recomiendan a menudo las plantillas de gel y blandas que se venden sin receta, mientras que las plantillas de plástico duro tienden a causar molestia. 

¿Qué se recomienda entonces para favorecer el desarrollo normal del pie? 

Las recomendaciones basadas en las fuentes de investigación ortopédica se centran en apoyar el desarrollo natural del pie: 

  • Caminar descalzo: Caminar descalzo, especialmente en la casa, es altamente recomendable. Estimula y fortalece los músculos del pie. 
  • Calzado adecuado: Se recomienda aumentar el tiempo que el niño pasa descalzo o usar calzado que sea lo más liviano y flexible posible. Esto permite los movimientos fisiológicos del pie y brinda protección y comodidad al caminar. Se debe evitar el uso de calzado rígido porque interfiere en el correcto desarrollo muscular. Las fuentes describen el calzado adecuado como aquel con puntera redonda o cuadrada que dé espacio a los dedos, material de corte flexible, suelas finas (2-3mm) y blandas de goma antideslizante, y un interior tipo guante sin costuras. Se debe evitar que los niños usen versiones en miniatura de calzado de adulto, que suelen ser más rígidas. 
  • Ejercicio: Fomentar la actividad física general, además ejercicios específicos como caminar de puntillas puede ayudar a estimular la musculatura del pie. La actividad física favorece la evolución del pie plano flexible. Es importante tener en cuenta que tener pie plano no es una discapacidad y la mayoría de los niños pueden correr, saltar o hacer cualquier otra acción sin complicaciones. 

 

Para los pies planos rígidos o dolorosos, el manejo es diferente. Estos casos son menos comunes y requieren la evaluación por parte de un Ortopedista infantil. El tratamiento dependerá de la causa subyacente y puede variar desde reposo y enyesado (en casos como la coalición tarsiana) hasta, en situaciones más graves o cuando otros tratamientos no funcionan, la cirugía. La cirugía no se recomienda en la mayoría de los casos de pie plano flexible. 

 

Seguimiento 

Para los niños con pie plano flexible asintomático (sin dolor), generalmente se indica mantener un seguimiento clínico sin necesidad de prescribir tratamientos activos como plantillas o zapatos especiales. Si surgen síntomas como dolor persistente en el pie o la parte baja de la pierna, o si hay problemas para caminar, es el momento de consultar a un médico para una evaluación más detallada. 

 

En resumen, el pie plano en la infancia es, en la gran mayoría de los casos, una condición normal del desarrollo que mejora con la edad. El manejo más recomendado para el pie plano flexible indoloro es simple: fomentar la actividad física, permitir caminar descalzo y usar calzado flexible y adecuado. La evidencia científica no respalda el uso rutinario de plantillas u ortesis para corregir el pie plano flexible, ya que no han demostrado cambiar su evolución y pueden causar incomodidad e interferir con el desarrollo natural del pie. En caso de dudas debe ser evaluado por un especialista en ortopedia pediátrica.