
Autores:
Dra. María Camila Garzón, dermatóloga, Hospital Universitario Fundación Valle del Lili
Dr. Juan Felipe Pinilla, dermatólogo, Hospital Universitario Fundación Valle del Lili
Dra. Yaisa Díaz, dermatóloga, Hospital Universitario Fundación Valle del Lili
Dra. Natalia Calvache, dermatóloga, Hospital Universitario Fundación Valle del Lili
Dra. Silvana Castillo, dermatóloga, Hospital Universitario Fundación Valle del Lili
Dra. Martha Lucía González, dermatóloga, Hospital Universitario Fundación Valle del Lili
La palabra láser es un acrónimo en inglés de Light Amplified by Stimulated Emission of Radiation, que significa “luz amplificada mediante emisión estimulada de radiación”.
En dermatología, los equipos láser utilizan una fuente de luz especialmente diseñada que, según el tipo de tecnología empleada, puede generar diferentes efectos en los tejidos. Esto permite actuar sobre condiciones específicas de la piel de forma precisa y controlada.

Antes de la era del láser, los tratamientos dermatológicos eran procedimientos que, aunque efectivos, solían ser invasivos y requerían largos períodos de recuperación. Los médicos se enfrentaban a limitaciones significativas al tratar condiciones cutáneas, dependiendo principalmente de técnicas quirúrgicas tradicionales, peelings químicos agresivos y procedimientos abrasivos.
En la década de 1950, las cicatrices de acné se trataban principalmente con dermoabrasión manual (tratamiento que raspa la superficie de la piel para estimular una nueva capa más uniforme) y el uso de agentes químicos muy agresivos, lo que podía generar efectos secundarios importantes. Además, el rejuvenecimiento facial dependía casi por completo de procedimientos quirúrgicos, como el lifting tradicional.
El primer láser médico, desarrollado en 1960, marcó el inicio de una nueva era en el tratamiento de la piel. Los dermatólogos pioneros comenzaron a experimentar con distintas longitudes de onda, niveles de energía y duraciones de pulso, conocimientos que más adelante permitieron crear tecnologías láser mucho más precisas y seguras.
La verdadera revolución llegó en la década de 1980 con la teoría de la fototermólisis selectiva, que permitió desarrollar láseres capaces de actuar sobre estructuras específicas de la piel sin afectar el tejido alrededor. Este avance transformó la dermatología al hacer posibles tratamientos mucho más precisos, seguros y con mejores resultados.
Con el tiempo, se desarrollaron equipos capaces de usar varios tipos de luz láser al mismo tiempo, cada uno con un propósito específico. Entre estas tecnologías se encuentra Fotona SP, un sistema que combina diferentes longitudes de onda para tratar múltiples condiciones de la piel con un solo equipo, de manera más segura y precisa.
Esta evolución no solo ha mejorado los resultados clínicos, sino que ha transformado la experiencia del paciente, evitando largos períodos de recuperación, con resultados predecibles.
Hoy, la tecnología láser continúa evolucionando con equipos cada vez más sofisticados, capaces de personalizar los tratamientos según las necesidades específicas de cada paciente. Esta capacidad de adaptación, junto con la precisión y seguridad de los sistemas actuales, ha convertido al láser en una herramienta fundamental en la dermatología moderna.

¿Qué hace que el láser Fotona SP sea tan especial en comparación con otros tratamientos dermatológicos?
Lo que hace único al Fotona SP es su capacidad de combinar dos tipos diferentes de láser en una sola plataforma.
El láser Er:YAG trabaja en la superficie de la piel y actúa sobre el agua que hay en los tejidos. Esto permite retirar capas muy finas de la piel de forma controlada, logrando un efecto más uniforme y con menor irritación. Por eso suele generar menos enrojecimiento y cambios en la tonalidad de la piel, comparado con tecnologías más antiguas.
Por su parte, el láser Nd:YAG complementa el trabajo en la superficie actuando en capas más profundas de la piel. Produce un efecto térmico controlado sin dañar la capa externa, lo que permite trabajar tejidos internos sin necesidad de generar heridas visibles.
Además, su energía interactúa poco con la melanina (el pigmento que da color a la piel), lo que lo hace más seguro para una amplia variedad de tonos, desde pieles claras hasta oscuras.
¿Qué condiciones puede tratar este tipo de láser?
En el ámbito dermatológico médico, este láser puede emplearse para tratar condiciones inflamatorias como el acné y la rosácea, así como problemas más específicos relacionados con la textura y el aspecto de la piel, entre ellos cicatrices atróficas, cicatrices de acné, úlceras, poros dilatados y estrías rojas o blancas. Además, permite la eliminación de lesiones benignas como léntigos, queratosis seborreicas, fibromas laxos, nevus, verrugas y siringomas.

¿Es seguro para todo tipo de pieles?
Una de las características más destacadas del sistema Fotona SP es su capacidad de adaptación. A diferencia de algunos láseres tradicionales, cuyos resultados pueden variar según el tipo de piel, esta tecnología permite ajustar parámetros y técnicas para diferentes tonos y condiciones cutáneas, manteniendo seguridad y efectividad.
¿Cómo debe ser la preparación para un tratamiento con Fotona SP?
La preparación adecuada es clave para lograr buenos resultados. Esto incluye una consulta médica detallada, evitar la exposición solar fuerte y, si el especialista lo considera necesario, suspender medicamentos que puedan causar sensibilidad a la luz (como algunos antibióticos) o aumentar el riesgo de sangrado. Además, es esencial usar protector solar de manera constante antes del procedimiento.
También es importante dejar de fumar al menos un mes antes del procedimiento, ya que el tabaco puede retrasar el proceso de cicatrización.
Debe informársele al dermatólogo a cerca de tratamientos previos, para determinar si es necesario retrasar el tratamiento.
¿Qué se puede esperar durante y después del tratamiento?
El procedimiento es cómodo y rápido, generalmente dura entre 30 y 60 minutos. Durante el tratamiento, la mayoría de los pacientes solo experimentan una sensación de calor leve o molestia ligera. Después del tratamiento, la recuperación es notablemente rápida. La mayoría de las personas pueden retomar sus actividades normales casi inmediatamente, aunque experimentarán un leve enrojecimiento temporal.
¿Cuál es el proceso de recuperación después del tratamiento?
Los pacientes pueden experimentar enrojecimiento y una sensación de calor en el área tratada, pero estos efectos son generalmente temporales. El patrón fraccionado permite que el tejido alrededor acelere el proceso de curación, con tiempos de recuperación más cortos en comparación con los tratamientos láser tradicionales.
¿Cuáles son los cuidados post-tratamiento?
Los cuidados posteriores al tratamiento son fundamentales para optimizar los resultados. Algunas recomendaciones incluyen:
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Protección solar rigurosa con SPF 50+, aplicando con frecuencia al menos tres veces al día.
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Hidratación intensiva de la piel con productos recomendados específicamente por el especialista.
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Evitar la exposición solar directa o al frío extremo durante al menos cuatro semanas.
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Utilizar únicamente productos dermocosméticos aprobados por el especialista.
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Evitar temporalmente el uso de maquillaje y otros cosméticos.
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Mantener una rutina de limpieza suave y no irritante.
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Reducir el consumo de alcohol, café y alimentos picantes o muy calientes, ya que favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos durante los primeros días posteriores al tratamiento con láser.
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Consumir alimentos con potencial antiinflamatorio, como aquellos ricos en ácidos grasos (por ejemplo, pescados de aguas frías), así como frutos secos, verduras y una alimentación balanceada, evitando alimentos ultraprocesados.
¿Cuánto tiempo duran los resultados?
Los resultados del tratamiento con Fotona SP son progresivos y acumulativos. Dependiendo del tipo de tratamiento, los efectos pueden durar desde 6 meses hasta 2 años. Sin embargo, es importante entender que el envejecimiento es un proceso continuo, y el mantenimiento de los resultados dependerá en gran medida de los cuidados posteriores y el estilo de vida del paciente.
¿Existen riesgos o contraindicaciones que deban considerarse?
Como cualquier procedimiento médico, existen ciertas contraindicaciones que deben tenerse en cuenta. No es recomendable para personas que están embarazadas o en período de lactancia, quienes han usado isotretinoína recientemente, tienen infecciones cutáneas activas o ciertas enfermedades autoinmunes no controladas. Es fundamental realizar una consulta médica exhaustiva con dermatología, antes de comenzar cualquier tratamiento.
En conclusión, los tratamientos láser representan una revolución en la dermatología moderna, al ofrecer soluciones precisas, mínimamente invasivas y altamente efectivas para una amplia variedad de problemas cutáneos.
El sistema Fotona SP se distingue por ofrecer resultados tangibles y respaldados científicamente; en manos de profesionales capacitados, puede ayudar a los pacientes a alcanzar objetivos de salud y estética de forma segura y eficiente. Sus resultados sobresalientes y los tiempos de recuperación reducidos han convertido esta tecnología en una opción preferida tanto por profesionales como por pacientes.
No obstante, es importante recordar que cada caso es único y que lo que funciona para una persona puede no ser lo ideal para otra. Por ello, se requiere una valoración personalizada por un dermatólogo, quien determinará el protocolo de tratamiento más adecuado para cada paciente.









